—¡DUELE MUCHO! ¡AY! —gritaba Victoria desesperada.
Anthony al verla tan pálida, la cargó en sus brazos de inmediato dirigiéndose con Victoria al interior de la mansión.
Justo en ese instante, Victoria se desmayó y el hombre rubio se alarmó más, apresurando sus pasos y llamando a Joel apenas ingresó a la mansión.
Nicole que ante la situación los siguió, fue dirigida a la sala principal.
—Yo no hice nada… Es…
—¡Quédate aquí! ¡No vayas a ningún lado! —exclamó Anthony a esa mujer rubia.
Una ve