—Giovanni, aquí estás —dice Perla entrando a mi oficina.
—¿Qué sucede? —pregunto al verla.
—¡Esa mujer! —exclama. —ella se atrevió a suspenderme de mis cargos —gimotea, sus ojos se llenan de lágrimas.
—¿Cómo? ¿Bajo qué argumentación?
—No sé, no me lo informo, solo dijo que cuando regrese tomará la decisión sobre mí cargo, no quiero perder mi trabajo Giovanni, ayúdame por favor.
—Tranquilízate, ve a tu casa y espera que decisión toma, no creo que te vayan a despedir.
—Es que no conoces a esa muj