POV DE ARIA:
Los rayos del sol besaron mi cara mientras los dolores tocaban su propia sinfonía sobre mi cuerpo. Mis ojos parpadearon al abrirse para descubrir una habitación desconocida, con cortinas de un profundo tono zafiro.
“Dios mío,” gaspeé, la náusea abrumándome como un tren de carga. Todo, desde la bebida hasta el baile, y luego Wolfe, volvió a inundar mi conciencia.
Me aferré a la cama, el corazón golpeando fuertemente contra mis costillas. ¿Dónde estaba? ¿Y dónde estaba Wolfe?
La puer