Mundo ficciónIniciar sesiónSi hay una cosa que he aprendido al crecer es que Diego es realmente ruidoso.
— ¡Oh dios mio! ¡Mis ojos!
Pero qué demonios le pasa…
Levantando la vista hacía la puerta donde está parado, puedo ver a Diego con una mano cubriendo sus ojos y su otra mano temblando como un maníaco delante de él, como si tal movimiento hiciera desaparecer







