198| Alex.
El gesto de Carlota era estresante. Caminó por la oficina de un lado para otro, despeinándose el cabello, pero yo, sinceramente, aún no lograba entender del todo cuál era su problema.
— Se supone que tenemos que fingir, ¿no es así? — le dije con un poco de inseguridad.
Ella me miró mal.
— No, Alexander. Recuerda que los planes que teníamos eran que los pilares pensaran que tú eras incompetente y que no tendrías nada que ofrecerle al círculo bajo. Así, cuando yo tomara el poder, ellos no duda