Ya hemos pasado varios minutos, que se están convirtiendo en horas, yendo de un lugar a otro. La organizadora no deja de sonreír, está acostumbrada a esto, y supongo que al final del día debe tener dolor en los músculos de su cara, pero es muy amable. Su principal objetivo es satisfacer los deseos de sus clientes y hacer que un día especial sea inolvidable. Es buena en lo que hace.
Es gracioso pensar que de niña tenía el fugaz sueño de ser organizadora de bodas. Parecía un trabajo divertido, pe