CAPÍTULO CINCUENTA Y NUEVE
PUNTO DE VISTA DE LILA
Nada había salido como lo había planeado.
Me senté en el borde de la cama, apretando tanto la falda que los nudillos se me pusieron blancos. No podía olvidar que Damon me había descubierto.
Así no era como se suponía que terminaría.
Había imaginado su preocupación. Su compasión. Su atención se volvió hacia mí mientras Selene se retiraba. Lo había imaginado cuestionando su juicio, su control.
En cambio, me miró con fría claridad.
Y peor aún, la h