CAPÍTULO 156: ¿PADRE PRIMERIZO?
Era una mañana tranquila, y Adeline estaba recostada en una tumbona en el jardín, cuando de repente, un dolor inesperado la hizo fruncir el ceño. La primera contracción había llegado. Su mano instintivamente acarició su vientre mientras un torrente de emociones la invadía.
—¿Ya vienes, pequeño? —murmuró en voz baja. Pero otra contracción más fuerte la hizo jadear y retorcerse ligeramente—. Ay, por favor, todavía no... —dijo con un toque de humor que rápidamente de