NARRA ÁNGEL
Las manos me sudaban a más no poder, la ansiedad estaba haciendo estragos en mi cuerpo. Estaba en el aeropuerto despidiéndome de mis padres y mi hermana a la que por primera vez se despertó por sí sola a las 4 de la mañana solo para acompañarme al aeropuerto. De más está decirles que parece una ranita en vez de una elfa. Sus ojos están hinchados por tanto llorar. Alana llora mi partida desde que di mi discurso despidiéndome de ellos ayer por la noche.
—Me vas a hacer falta hermanito