Mundo ficciónIniciar sesiónNikolay
Ver a Ailín tan receptiva me vuelve loco y sin pensarlo ya estoy duro otra vez.
En lo que deslizo su vestido, acaricio suavemente sus brazos y espalda; ella se deja hacer mientras cierra los ojos e inclina su cabeza hacia atrás. En estos momentos sé que tengo carta blanca, lo que más deseo es que disfrute, que goce de tal manera que su piel quede marcada a fuego con mis caricias y mis besos. Que cuando no esté con ella a&u







