Miré el reloj; eran las doce y me había tomado el día libre. Los armarios de la casa estaban vacíos, así que fui al supermercado. ¿Qué estará haciendo Adrián ahora? Debería empezar a hacer planes para contarle a Adrián y al resto lo que me está pasando, pero antes necesito a mis padres. Es extraño que una enfermedad te haga desear los abrazos de tus padres, aunque seas una mujer adulta. Camino hasta el coche y me dirijo al parque.
Pensaba en cómo le daría la noticia a Adrián. No puedo mudarme