Me levantó como si una clase de posesión se haya adueñado de mi cuerpo, tomo su mano y vamos a la pista. Llevo una de mis manos a su cintura y la otra la uno con la de ella danzamos al compás de la melodía….
Hemos bailado, comido y reído, hablado de cualquier tontería y aún no puedo dejar de mirarla, si antes admiraba a Dasha Melitón ahora la admiro más, es más me tiene totalmente a sus pies cuando pensé que sería al revés.
—Buenas noches me permite señora Melitón esta pieza—. Que ni se le ocu