Mark frunció el ceño cuando vio la impactante herida en el rostro de Arianne. Su tono también fue de pánico mientras decía: “¡¿Qué te pasó?! ¿Dónde fuiste? ¿Qué pasó?”.
Arianne no se atrevió a mirarlo a los ojos y solo pudo bajar la cabeza mientras decía con calma: “Me caí, de ahí la herida. No ignoré tu llamada a propósito. Perdí mi bolso, incluido mi teléfono, billetera y algunas otras cosas. Lo siento... por hacer que te preocupes, pero estoy bien”.
Mark no era tonto. Él podía decir si la h