Capítulo 42. Descansa.

Elizabeth tomó una ducha que la relajó más de la cuenta. Demoró un tiempo, pero se había lavado completamente. Los toques de Alexis y la manera en como la había olfateado como si fuera un perro, le habían causado asco.

Ella lo había idolatrado durante toda su relación, solo que nunca se percató de la verdadera personalidad que tenía ese hombre. Jessica nunca lo soportó, pero ella, cegada por las migajas de amor que le ofrecía, eran suficientes para la inexperta chica del campo.

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