Capítulo 47: El Fin del Encanto
Laura
Todavía podía sentir el rastro del calor de Rafael en la sábana a mi lado, pero el vacío en la cama fue mi primer despertador. La habitación estaba sumida en una penumbra grisácea, ese instante en que el sol aún no ha decidido si realmente va a salir. Me incorporé despacio, sintiendo el cuerpo ligero después de la noche de paz que habíamos tenido, pero el silencio de la Villa parecía distinto hoy. No era el silencio relajante de ayer; era un silencio cargad