Bajo el velo nupcial, ligero como el ala de una cigarra, su rostro se fue revelando poco a poco. Una joven deslumbrante y serena apareció ante sus ojos, y su piel brillaba con un resplandor porcelanado bajo la luz del reflector.
Sin darse cuenta, Toby apretó los brazos de Nigel con tanta fuerza que le hizo daño. Su voz tembló al preguntar: —Nigel… mírala bien por mí. ¿Es Allison?
Nigel estaba concentrado en sacar a Toby de allí. Ni siquiera se molestó en mirar a la novia.
Al ver a Toby inmóvil,