Las manos de Sherrie temblaban de rabia. Por fin había encontrado algo que podía usar contra Allison. Había planeado usar la vida de la señora Melina como palanca para obligarla a someterse. Pero ahora, ese certificado de enfermedad mental se había convertido en el escudo de Allison.
Pero aún queda un largo camino por delante. Todavía puedo hablar. ¿De verdad cree que una amenaza será suficiente para detenerme?
Cuando Allison salió de la mansión Rogers, nadie intentó detenerla.
No fue hasta que