Por eso Selena se enfocó en la ofensa de Eric y en su descortesía de no tocar la puerta.
Qué frustrante.
Selena respiró hondo y ni se inmutó en cambiarse. Se arregló la ropa y salió.
Eric estaba de pie junto a la barandilla, mirando hacia abajo.
Sostenía un cigarrillo en la mano que acababa de encender. Su expresión era difícil de leer ya que su rostro estaba en las sombras.
Al oír movimiento, Eric giró la cabeza y frunció levemente el ceño cuando vió que Selena no se había cambiado de