Nicole estaba sentada en el asiento principal, en la cabecera de la mesa, mirando los documentos que tenía delante sin levantar la cabeza.
Sus dedos hermosos y delgados recorrían las páginas, con una expresión indiferente y desdeñosa.
“Llegas justo a tiempo. Dime, ¿cómo plagiaste ese médico de familia de inteligencia artificial?”.
Jade se puso ligeramente rígida, pero Lydia reaccionó rápidamente y explicó: “¿Plagiar? Nuestra compañía gastó mucho dinero para pedirle a expertos del instituto de