El cuerpo de Yvette se puso rígido. Su mirada se dirigió lentamente al significativo rostro de su colega. Estaba confundida.
“¿Por qué querrías traerme ropa?”.
La colega miró a su alrededor y se sonrojó, sintiéndose un poco avergonzada.
“¿No acabas de ‘hacerlo’ en la oficina…?”.
Se rio mientras le surruraba cerca del oído de Yvette. “Normalmente, el Señor Sheldon parece muy serio. Nadie esperaba que fuera tan amoroso. ¿Pero por qué no cerraron la puerta con seguro? Ahora todo el mundo lo sab