Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon el pulso acelerado, Reyland retiró lentamente sus dedos de la boca de Marian mientras ella se tragaba la pastilla entera, con sus ojos oscuros fijos en el rostro profundamente sonrojado y las pupilas dilatadas de él.
—¡Ja! —exhaló mientras la miraba fijamente.
—Me la he tragado —susurró ella—. Necesito otra. Tengo que masticarla, ¿verdad? —preguntó inocentemente, con la voz tan ronca como si tuviera algodón en la garganta.
Reyland la miró con los ojos muy abiertos y l







