Capítulo 452
Estaba aterrada. No había otra forma de decirlo. Tirar de la manija de aquella puerta y sentir que no podía abrirla era como volver a desatar los peores demonios. Otra vez encerrada, otra vez sin libertad para hacer lo que quería, otra vez la ansiedad, y el miedo y la impotencia de no ser dueña de s