Jana sintió dolorosamente el golpe de caer de espaldas contra el suelo, sobre todo llevando el peso de Kris sobre ella. Sin embargo, la mueca de angustia se la tuvo que aguantar cuando escuchó a los hombres avanzando hacia ellos.
—¡Kris, Kris...! —Intentó sacudirlo, pero él solo levantó la cabeza y