Tenía miedo, era lógico que lo tuviera, pero aquellas palabras eran más que suficientes para darle alas a su corazón y fuerzas a su cuerpo.
Le dio de comer y de beber a Faris y se comió apresurada las barras de proteína porque se estaba muriendo de hambre. Se escondió a la sombra de la montaña por