—¿Por eso las inyecciones? —quiso confirmar él.
—Sí, por eso. La cuestión es que somos muy jóvenes, y si empezamos a intentarlo desde ahora no podremos controlar nunca cuándo llegará. Quizás en dos meses, quizás en cinco años. No lo sabemos.
Charlie le dio la vuelta para ponerla sobre él y la besó