—¡Eres un maldito enfermo! —murmuró Alan.
—Nooooo, solo digo la verdad —sentenció Sandor con un suspiro—. Me gustó verla retorcerse mientras le arrancaba la piel con ese cinturón... Pero la próxima vez será mucho mejor, será mil veces mejor porque tú también te estarás retorciendo... Y si te retuer