Las palabras de Dilia, aunque parecían un consuelo, apagaron las esperanzas de los jóvenes hacia Laura.
Habían pensado que podrían cortejar a la hermosa princesa, pero resultó que esta recién encontrada belleza ya estaba casada.
De doncella a mujer casada, ¿cómo no iban a sentirse decepcionados?
En ese momento, algunos recordaron a Dilia.
Un grupo de jóvenes se acercó a ella para invitarla a bailar.
—Princesa Dilia, ¿me concedería este baile?
La misma escena se repetía frente a Dilia. La princes