Finnick la ve de reojo por el retrovisor, preocupado por ella.
—Me cuidaré bien Finnick, pero necesito ir a la empresa a buscar unos documentos, por favor —Le pide.
Él suspira y se desvía del camino para hacer lo que pide.
—Gracias —le sonríe.
—Es un placer… ¿Le dirá algo al joven Wallace? Supongo que él es el padre —comenta Finnick.
—Sí claro, pero ya será mañana cuando lo visite —asegura.
—Vale.
Finnick solo no quiere estar en el medio de ambos, ya que prácticamente los dos son su jefe