Jeremy sintió que Madeline se estaba poniendo ansiosa. "Linnie, no tengas miedo. No te perderé de vista otra vez. No tienes que preocuparte, ¿de acuerdo?".
Madeline se quedó quieta por un momento. Finalmente levantó la cabeza y se encontró con los gentiles ojos de Jeremy, que eran tan cálidos como una brisa de primavera. Pareció haber un destello de claridad en sus ojos y, de repente, tuvo un claro reconocimiento del hombre que tenía delante.
"¿Jeremy? ¿Eres Jeremy?".
"Sí, soy Jeremy. Soy tu