Después de que ambos pasaran la primera media hora, con una charla ligera y recuerdos del pasado, Riko apoyó su espalda en la silla y miró a Windy, con una expresión más relajada, de lo normal.
—Win, por cierto, en esta ciudad, yo solo me alojo en un hotel.
—¿Es bueno el hotel?
—Sí, es bueno. Un hotel de cuatro estrellas, suite ejecutiva. Pero es que yo no aguanto, viviendo en un hotel.
Windy sorbía su té.
—Entonces, ¿por qué no te mudas a otro hotel?
—No es por el hotel, Win. El problema es qu