CAPÍTULO 28.

Diago salió del salón encontrándose con Aileana quien se acomodaba el abrigo, él sonrió al ver la cara de furia que mantenía Aileana.

–¿No crees que eso fue descortés?

Preguntó Diago mientras ayudaba a terminar de colocarse el abrigo a Aileana.

—¿En serio preguntas eso?

—Bueno generalmente no sé le grita a las personas y menos en un lugar publico, rodeado de personas diga

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