Al terminar de leerla, la dejé a un lado, elevé lentamente mi cabeza para encontrarme con la mirada del señor Johnson. Al parecer nuestro silencio estaba expresando mucho más de lo que nuestras palabras podrían. Él extendió su mano en la que había una última carta, esa había sido escrita antes de que ella decidiera abandonar el país, a diferencia de la anterior, ella en ese momento tenía dos pequeños niños, los cuales no dejaría en manos del coronel.
De esa manera, ella logró escabullirse en un