No puedo creerlo, salgo de la oficina de Makensi a mi lugar de trabajo, me molesta que trabajo tanto, ya es hora de abrir mi pequeña sucursal, son las dos de la mañana cuando siento que me estoy quedando dormida, mis ojos se cierran y cabeceo, los abro par en par, voy por café a la máquina y tomo varios y vuelvo a trabajar, son mas de las tres de la mañana, me quedo dormida en la silla, me despierto por el sonido constante del toque de la puerta.
Camino hacia ella y la abro.
—Emma buenos dias,