POV Voss
Cinco días después…
Durante cinco días agonizantes, el mundo había sido un infierno silencioso y helado.
Estaba sentado en el viejo banco de madera dentro del santuario de montaña del Anciano Céfiro, con las manos apretadas contra el rostro, respirando con dificultad, con la respiración entrecortada e irregular.
La marca negra en mi espalda desnuda —el dolor ardiente y putrefacto que me había consumido durante treinta y nueve años— había desaparecido por completo.
Sentía el pecho liger