POV Voss
Enzo no se echó atrás. Su rostro se contrajo de rabia mientras me empujaba el pecho con las manos, zafándose de mi agarre con un violento chasquido.
—¡Ya NO es tu esposa, psicópata! —gritó Enzo, plantándome frente a él—. ¡Quita tus sucias manos de encima! ¡Huyó de tu familia por algo!
—¡Me pertenece! —ladré, plantándome cara a cara con él, respirando con fuerza contra su pecho—. ¿Crees que porque le compraste una maldita licuadora y le trajiste granos de café puedes hacerte el héroe? ¡