18. Regresando al destino
Sophia nunca había sentido nada igual, aquellos labios que le exigían abrirse a él eran suaves y cálidos a la par de exigentes, todo su cuerpo se estremeció y un calor la recorrió entera hasta llegar hasta sus lugares más íntimos.
— Los siento por tomarme estás licencias contigo, desde que desperté solo había deseado hacer una sola cosa, abrazarte y besarte, no hay tiempo ni era quizá la mejor manera pero…
Ella colocó un dedo en sus labios para callarlo y luego de un suspiro, lo besó de nuevo p