Capítulo 30

Al llegar al edificio, Maia se bajó apresuradamente dando un portazo. El malhumor que tenía era candente, la hacía ver arrebolada, hasta los mechones de su cabello que siempre tenía bien apretados parecieron soltarse al sentir la tensión. Josh bajó prácticamente corriendo tras ella pero se detuvo brevemente al ver que ya todo el mundo estaba allí. Los asistentes y jefes de cada área habían acudido temprano ese día, p

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