No había otra salida que por la ventana. Tomando una silla, golpeo el cristal y lo rompo. Empujo los tablones que habían servido para atrancarla hasta que ceden. Empujo mi maleta por la ventana y se cae.
Como he dicho, estaba en la habitación más alejada de la casa, así que el alboroto no habría alertado a nadie. Bajo lentamente, con cuidado de los trozos de cristal rotos. Suelto un suspiro de alivio cuando consigo bajar.
Feliz por haber conseguido escapar, agarro mi maleta y empiezo a arras