"¿Por qué demonios paraste?", me mira interrogativamente como si no entendiera.
"¿De verdad tienes el descaro de preguntarme eso?", gruño, harto de la forma en que me trata.
"Largo".
"No. No me voy. No hasta que me digas lo que hice".
Vaya ¿De verdad no sabe o se estaba haciendo la tonta? No puedo creer que me haya preguntado eso. ¿No veía nada malo en lo que estaba haciendo? ¿O en cómo me estaba tratando?
"Calvin", me llama y va a tomar mi mano. Doy un paso atrás y la miro con enojo.
Esto