Capítulo 50: Esa mujer.

La seductora risa de la mujer inundó el salón donde se hallaban, acercándose sensualmente hasta el rubio que la miraba con desprecio, se abrazó de su cuello y lamió el lóbulo de la oreja izquierda del hombre que no se inmutó.

— No te angusties por esa niña...una verdadera mujer como yo sí puede darte lo que un hombre como tú necesita...no eres un adolescente enamorado...eres un mercenario, un asesino cruel y despiadado que no se detiene ante nada ni nadie para conseguir lo que quiere... ¿Qué te
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Gabriela GHfascinada estoy
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