PUNTO DE VISTA DE EVA (TRES DÍAS DESPUÉS DE LOS SUCESOS DE RAVENFORD)
Habían pasado tres días de pura tortura. No había agua potable, ni baño, ni siquiera una palangana para lavarme la cara o el pelo. Los guardias eran rudos siempre que podían, y solo me habían dado una comida decente una vez.
Así que el pánico se apoderó de mí cuando escuché el tintineo de las llaves en la cerradura de mi celda y la puerta se abrió con un crujido.
Miré hacia arriba y vi a tres guardias acercándose. Con cada pa