Mundo ficciónIniciar sesiónAzucena sonrió al hombre que estaba al otro lado del escritorio, se había puesto un vestido que el mismo le había regalado, era se seda y se ajustaba perfectamente a su delicadas curvas, Álvaro la miro fríamente, no podía creer que estuviera ahí con ese maldito vestido, había gastado bastante por ser de diseñador algo que ella no se merecía, sonrió burlonamente al verla caminar hasta él, con un movimiento de caderas de una forma seductora, está tarde tendría que dejarle claro que n







