Gerard regresó a Williams International Group enojado. Cuando su personal lo vio, todos hicieron un esfuerzo consciente para evitarlo porque no querían ser su próxima carne de cañón.
—Que Abraham venga a verme de inmediato —ordenó el señor CEO—. Cerró la puerta con una mirada congelada en su rostro. Su intensidad asustó al grupo de secretarias que se preguntaban qué le había pasado a su jefe.
Gerard se aflojó un poco la corbata para liberar su tensión. Si no fuera por la ocasión equivocada, h