Capítulo 47

Maldigo mientras voy caminando, moviéndome un poco para esquivar a las parejas de baile, a los idiotas que me desean conquistar y por lo mareada que estoy, no es mucho pero si, ya el alcohol está comenzando a hacer efecto.

Y si se preguntan qué fue lo que sucedió conmigo, pues bueno, el maldito con el que bailaba y con quien estaba diciendo terminar mi noche, tiene los mismos ojos que el hijo de puta de Alexander y no, no podía seguir ahí.

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