Nuria se cabreó un poco al instante, en realidad quería salir de este lugar.
Bosco acarició la cabeza de su hermana y le dijo, —No te preocupes, seguro que te curaré a ti también, para que tú también puedas salir de aquí con buena salud como Óscar.
Nuria asintió, aunque en sus ojos había un atisbo de abatimiento al observar la espalda de Óscar que se alejaba con una pizca de envidia.
Óscar se dirigió a la puerta y fuera había seis limusinas en fila y seis tíos parados en la puerta.
Los ojos de M