"¿De verdad quieres saber?".
Él se burló de mí y me dio falsas esperanzas de que me lo iba a contar y a la vez no. Tenía un mal presentimiento al respecto, ¡pero la curiosidad me ganó!
"¡Por supuesto! ¿Por qué más preguntaría?".
Él guardó el cigarrillo y se detuvo un momento. Después de pensarlo mucho, él respondió: “Para ser justos, esa fue la tercera vez que nos vimos… No, la cuarta, para ser exactos. La primera vez que nos vimos fue en el hostal, la segunda vez en la entrada del hospital,