Mariana volvió a negarse, prosiguiendo con el relato del pasado.
–Omitiendo lo anterior –suspiro profundo–. Desmembré a ese hombre, le corte la yugular hasta que la sangre coagulo y se esparció por todo el suelo. Un sentimiento de vacío se apodero de mí y solo sostuve el cadáver de mi mascota. Al día siguiente un sirviente fue a buscarme. Le pedí que me dejara sola, pero al ver el cadáver me pidió que saliera de la habitación, al final termine degollándolo en una búsqueda del placer de asesina