—Abuela necesitas tranquilizarte, no llevas ni una semana consciente y ya te quieres levantar, tienes que entender que has estado en coma casi tres años, eres un milagro ándate, pero no fuerces a tu suerte. No queremos volver a sufrir lo que sufrimos, no sabes lo que fue verte como dormida tanto tiempo, muchas veces pensamos que no lo lograrías — Mientras tomaba la mano de la mujer con el cabello cenizo y media sonrisa para tratar de calmarla, ella no tenía idea lo que había sido mantenerla en