El médico elfo, Aira, apresuró el paso mientras caminaba por el bosque, examinando atentamente el mapa que tenía en la mano. Estaba a punto de encontrar la rara planta de tallo de hielo, por lo que no podía permitirse el lujo de seguir perdiendo el tiempo. Sin embargo, tras caminar un buen rato, escuchó la débil voz de una mujer que gritaba aterrorizada.
Dudó de sus propios oídos. "¿Una voz en este lugar lleno de toxicidad?". Aira aguzó las orejas, levantó la cabeza de golpe y volvió a escuchar