Punto de vista de Yaria.
...
Mis ojos se abrieron lentamente.
El techo impoluto apareció ante mi vista, junto con el olor a antiséptico.
Frunciendo la nariz, apoyé el torso contra el cabecero de la cama.
En mi muñeca izquierda tenía conectada una vía de goteo intravenoso.
Anoche, cuando Frander, nuestro guardia de la entrada, me llevó al hospital, no esperé a que me abriera la puerta. Salté del vehículo y salí disparada hacia el interior del hospital. Estaba intentando explicarle la situación a